Estoy acurrucada entre mantas y dormir ha sido la única droga que ha funcionado. Pero luego, el insomnio se apodera de mí y ya de nada sirve intentarlo...
Cuando no estás, busco en mis sueños motivos para despertarme y no encuentro ninguno. Paso las horas mirando al techo perdida en mis pensamientos, entre mil lagunas y un gran agujero.
1 ago 2011
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